Vos... y tus ojos, que permiten ver más allá del pensamiento.
Vos... y tu boca, el camino más seguro a la perdición.
Vos... y tu voz, que me eleva casi tanto como siento.
Vos... y tus manos, que se aferran a mi carne en afán de no dejarme ir.
Vos... y tus piernas, cuyo brillo atraviesa la mejor de las corazas.
Vos... y tu mirada, la demostración de que se puede ser adicto a la hipnosis.
Vos... y tu voz, terciopelo delicado que acaricia mis oídos.
Vos. Siempre vos.
17 de noviembre de 2011
16 de noviembre de 2011
Búsquedas...
Uno a veces no se da cuenta de lo que realmente está buscando en la vida.
Hay personas que pueden pasar la vida entera en la búsqueda de algo, algo que no tienen, algo con lo que sueñan, algo que anhelan, algo por lo que morirían... Plata, poder, mujeres, instituciones, una empresa, una posición, el amor eterno, tener un hijo... tantas cosas. Estas personas enfocan todos los ámbitos de su vida, todas las facetas de su personalidad, y todas las facultades y virtudes en ese único fin. Intentan que todo, absolutamente todo lo que hacen, dicen, toca, rompen, compran, ganan, venden, pierde, sea motivo para ese fin, sea "causante"...
Y hay quienes no. Hay quienes no necesitan tener tanta focalización, tanta concentración de fuerzas, tanta priorización a la hora de pensar en que hacer, decir, actuar.... Porque no tienen esa "misión" en la vida. Se preocupan por otras cosas, para ellos, más importantes.
Me puse a pensar mucho en esto al haber tenido la gracia de compartir una noche con un gran amigo y la amiga de él.
En la conversación, salió a flote el sueño de cada uno, y que pensaban hacer para lograrlo, que estaban haciendo para lograrlo, como pensaban hacerlo, que cosas tenían en cuenta....
Y me di cuenta que no tengo eso. No tengo un fin. No tengo un objetivo. No tengo una misión.
Por qué?
Todavía me lo estoy intentando responder...
Hay personas que pueden pasar la vida entera en la búsqueda de algo, algo que no tienen, algo con lo que sueñan, algo que anhelan, algo por lo que morirían... Plata, poder, mujeres, instituciones, una empresa, una posición, el amor eterno, tener un hijo... tantas cosas. Estas personas enfocan todos los ámbitos de su vida, todas las facetas de su personalidad, y todas las facultades y virtudes en ese único fin. Intentan que todo, absolutamente todo lo que hacen, dicen, toca, rompen, compran, ganan, venden, pierde, sea motivo para ese fin, sea "causante"...
Y hay quienes no. Hay quienes no necesitan tener tanta focalización, tanta concentración de fuerzas, tanta priorización a la hora de pensar en que hacer, decir, actuar.... Porque no tienen esa "misión" en la vida. Se preocupan por otras cosas, para ellos, más importantes.
Me puse a pensar mucho en esto al haber tenido la gracia de compartir una noche con un gran amigo y la amiga de él.
En la conversación, salió a flote el sueño de cada uno, y que pensaban hacer para lograrlo, que estaban haciendo para lograrlo, como pensaban hacerlo, que cosas tenían en cuenta....
Y me di cuenta que no tengo eso. No tengo un fin. No tengo un objetivo. No tengo una misión.
Por qué?
Todavía me lo estoy intentando responder...
15 de noviembre de 2011
No puedo...
Creo que todos y cada uno de nosotros terminamos de conocernos a nosotros mismos, siempre y cuando conozcamos nuestros límites: Hay cosas que podemos hacer y cosas que no, hay cosas que estamos dispuestos a hacer y otras que no, hay sacrificios a realizar y cosas que no estamos dispuestos a sacrificar.
El conocerse a uno mismo conlleva a un sin fin de epifanías y realizaciones.
Por ejemplo:
Una persona que se termina de dar cuenta de que no puede contener las ganas que tiene de bailar, vive mucho mejor su vida; baila, expresa, siente, vibra, y, por sobre todas las cosas, deja de encerrar algo que tenía que salir afuera.
Lo mismo pasa con el resto de nosotros. Conocernos provoca una realización de nuestro objetivo de vida, por lo tanto, una vez que sabemos quienes somos, porque estamos donde estamos, y que cosas podemos o no, queremos o no, hacer al respecto. Podemos tener control de nuestras vidas en un todo, y, a partir de esto, realizar los cambios que necesitemos hacer para llevar a cabo nuestro siguiente objetivo.
Muchos filósofos y filántropos, psicólogos y sociólogos, hay hablado de esto a lo largo de la historia del mundo... Pero, obviamente, tenemos que entenderlo para racionalizarlo. Tenemos que comprender de que estamos hechos, porque fuimos forjados de cierta manera, que hechos nos llevaron a ser como somos... Y, por encima de cualquiera de éstas, ACEPTARNOS a nosotros mismos como seres pensantes, con posibilidad de errores, con defectos y virtudes, con buenas y malas referencias, como cualquier ser humano...
Muchas personas tardan una eternidad en darse cuenta de quienes son, para que son, y porque son; otras se dan cuenta mucho antes, causando en si un cambio radical que solo ellos pueden objetar, comentar o criticar, ya que ellos son los artífices de dicho cambio de rumbo.
"El gordo", un amigo personal mío que muchos conocen, pudo dejar una de las más grandes y corruptivas adicciones del mundo, y lo hizo de un día para el otro, por decisión propia. Pudo decir "BASTA!" y dejar todo sin llorar al respecto. Estuvo dispuesto, en el momento y lugar correctos, a hacer un sacrificio que supo que le iba a costar, que lo iba a carcomer por dentro, que lo iba a llevar por un camino que no conocía... Y no dudó.
Eso es conocerse. Saber que uno es débil en ciertas situaciones, ante ciertos factores, bajo ciertas presiones. Saber que uno es fuerte frente a ciertas adversidades, en la mira de distintas armas, ante distintos enemigos. Saber que uno se dobla siempre que quiere, y cuando no quiere es el más recto, fuerte, fornido, duro, "heavy metal"... intocable.
Es muy difícil salir de ciertas cosas, en la vida. Es muy complicado dejar las cosas que nos encantan, por más que sepamos que nos hace mal.
A mi, me es terriblemente difícil olvidarte. Mal.
Necesito terminar de conocerme.
El conocerse a uno mismo conlleva a un sin fin de epifanías y realizaciones.
Por ejemplo:
Una persona que se termina de dar cuenta de que no puede contener las ganas que tiene de bailar, vive mucho mejor su vida; baila, expresa, siente, vibra, y, por sobre todas las cosas, deja de encerrar algo que tenía que salir afuera.
Lo mismo pasa con el resto de nosotros. Conocernos provoca una realización de nuestro objetivo de vida, por lo tanto, una vez que sabemos quienes somos, porque estamos donde estamos, y que cosas podemos o no, queremos o no, hacer al respecto. Podemos tener control de nuestras vidas en un todo, y, a partir de esto, realizar los cambios que necesitemos hacer para llevar a cabo nuestro siguiente objetivo.
Muchos filósofos y filántropos, psicólogos y sociólogos, hay hablado de esto a lo largo de la historia del mundo... Pero, obviamente, tenemos que entenderlo para racionalizarlo. Tenemos que comprender de que estamos hechos, porque fuimos forjados de cierta manera, que hechos nos llevaron a ser como somos... Y, por encima de cualquiera de éstas, ACEPTARNOS a nosotros mismos como seres pensantes, con posibilidad de errores, con defectos y virtudes, con buenas y malas referencias, como cualquier ser humano...
Muchas personas tardan una eternidad en darse cuenta de quienes son, para que son, y porque son; otras se dan cuenta mucho antes, causando en si un cambio radical que solo ellos pueden objetar, comentar o criticar, ya que ellos son los artífices de dicho cambio de rumbo.
"El gordo", un amigo personal mío que muchos conocen, pudo dejar una de las más grandes y corruptivas adicciones del mundo, y lo hizo de un día para el otro, por decisión propia. Pudo decir "BASTA!" y dejar todo sin llorar al respecto. Estuvo dispuesto, en el momento y lugar correctos, a hacer un sacrificio que supo que le iba a costar, que lo iba a carcomer por dentro, que lo iba a llevar por un camino que no conocía... Y no dudó.
Eso es conocerse. Saber que uno es débil en ciertas situaciones, ante ciertos factores, bajo ciertas presiones. Saber que uno es fuerte frente a ciertas adversidades, en la mira de distintas armas, ante distintos enemigos. Saber que uno se dobla siempre que quiere, y cuando no quiere es el más recto, fuerte, fornido, duro, "heavy metal"... intocable.
Es muy difícil salir de ciertas cosas, en la vida. Es muy complicado dejar las cosas que nos encantan, por más que sepamos que nos hace mal.
A mi, me es terriblemente difícil olvidarte. Mal.
Necesito terminar de conocerme.
13 de noviembre de 2011
Luna...

Esta es la misma Luna.
Es la misma Luna, testigo de la noche en que te confesé mis más profundos y secretos sentimientos.
Es la misma Luna que vio como nos dimos nuestro primer beso, luego de que te confesara todo.
Es la misma Luna que supo todo lo que hemos hecho a la interperie.
Es la misma Luna que he visto en el reflejo de tus ojos miles de veces.
Es la misma Luna que no dejó de brillar el día que me fui.
Es la misma Luna que me cuenta todo lo que te pasa, para mantenerme al tanto.
Es la misma Luna que, a escondidas, me trae imágenes tuyas, para que no te olvide.
Es la misma Luna, exactamente la misma, que te vió nacer.
Es la misma Luna que, con su atracción, contrae tus lágrimas para hacerte ver más fuerte.
Es la misma Luna a la que Luna le canta.
Es la misma Luna que ve como, por las noches, te escapabas para vernos.
Es la misma Luna que ayudó a consolar a los corazones que has roto, a lo largo de los años.
Es la misma Luna que contempla la hermosura de tu rostro, cada vez que salís a fumar al patio.
Es la misma Luna que me vio correrte en chancletas.
Es la misma Luna que sonrió cuando te alcanzé.
Es la misma Luna que, antes de que mueras, me va a dejar verte una vez más.
Es la misma Luna.
Si, la misma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)