Ayer a la noche, mientras escuchaba el programa de Ale Dolina en Radio Nacional ("La Venganza será TERRIBLE!"), me puse a pensar en las necesidades que tenemos todos en común. Necesidades que marcan nuestra manera de ser y nuestra forma de crecer, según los resultados que encontremos a nuestras búsquedas, y según algunas otras circunstancias atenuantes.
Me concentré, primeramente, en la necesidad de ser aceptado... Le necesidad primordial de no ser excluido, básicamente.
Uno, durante la temprana adolescencia, lucha increiblemente por "pertenecer", por ser visto de igual a igual, y esto se torna una constante en las vidas de nosotros, porque no solo le sucedió lo mismo a nuestros padres, en su momento; si no que también le va a suceder a nuestros hijos, cuando los tengamos, cuando lleguen a ese momento.
Todos, tarde o temprano, encontramos nuestro lugar en el mundo, un lugar donde sentirnos cómodos, donde estar a gusto, un grupo de amigos, un foro online, una comunidad, una raza, una religión... donde ser iguales.
Recién después de haber encontrado dicho lugar en el planeta, dicho espacio HECHO para nosotros, donde tener pares, y no enemigos, donde tener amigos, y no desconocidos.. recién después de eso, empezamos a desarrollarnos como adultos.
Hay quienes, y me incluyo, podemos encontrarnos a gusto en varios lugares al mismo tiempo, con gente distinta, gente más o menos desarrollada, más grande, más joven, con los mismos gustos de comida o no, mismos gustos de música o no, mismos gustos de mujeres o no, pero siempre, siempre, algún interés en común.
Lo que más se da, en la realidad de hoy en día, es que se repite, más que el hecho de tener algo en común, el hecho de que lo único que tienen en común MUCHOS jóvenes es el de "no ser aceptado" por la gran mayoría, el hecho de no encajar en ningún lado. Muchos jóvenes de hoy en, digamos, no ponen el mismo empeño que otros en pertenecer, en cambiar ciertas actitudes, ciertas maneras de expresarse, de vestirse, de pensar, de moverse, de bailar..
Recuerdo, cuando yo iba creciendo, la gente se mataba por pertenecer a un grupo selecto que "la tenía fácil" o "de vida perfecta", al grupo que tenía auto, que tenía casa en los kilómetros, que tenía lancha, etc. Los demás adolescentes pagaban la entrada a las fiestas más caretas, se vestían con la ropa más cara, y era todo caretismo.
Admito que, tal vez por un momento, intenté, por razones que no vienen al caso, al menos llevarme bien con esos "grupos". Pero creo que me fue mejor por mi lado, en mi barrio, con gente más copada, que no necesitaba ni tener la última zapatilla, ni hablar idiomas extrangeros, ni entender de computadoras para pasarla bien.
Los domingos en la canchita jugando al fobal, tardes de andar en bici, mañanas de entrenamiento... tantas cosas.. tantas caras... Muchas sonrisas.
Aplaudo que no intenten pertenecer "a la fuerza" a un grupo donde no encajan. Me parece formidable que, a tan temprana edad, decidan ser ellos mismos, y que si a los demás no les cabe la onda, que se curtan. Eso, señores, es tener actitud.
Y lo bueno de formar actitud a tan temprana edad, es que después la tenés mucho mas clara en todo.
Cosa que nos pasa, no solo a mi, si no a muchisima gente más.
Lo que no aplaudo, por otro lado, es que se junten a llorar y cortarse porque el mundo no los entiende.
QUÉ TE IMPORTA SI EL MUNDO NO TE ENTIENDE O COMPRENDE O TE QUIERE?
Eso, señores, es falta de actitud. Falta de amor a uno mismo, por otro lado.
To Be Continued...
