Me pongo a escuchar, en la solitud de la tarde, como el viento no hace otra cosa, más que acariciar mis oídos con tu nombre...
Qué puedo hacer, pobre de mi, cuando la naturaleza conspira para que me enamore de tu nombre.. de tus ojos.. de tu cuerpo?
Cómo hacer oídos sordos a la petición divina de ser yo quien te llene de alagos, besos, abrazos? Cómo esquivar la orden suprema de ser quien te haga sonreir, quien te levante del suelo para enseñarte a volar?
Quién soy yo para desafiar al destino, más que un pobre infeliz que solo sonríe a tu lado?