30 de diciembre de 2011
El calor...
En noches como ésta, estaría sobre tu cuerpo...
Desatando tu pelo con mis dedos,
entrelazando nuestras piernas con esfuerzo,
untando tu piel entera con mi sudor,
abrazando tu espalda con toda la fuerza disponible,
engranando nuestros rostros con los labios, ávidos de pasión...
Hoy te tendría en mi cama,
dispuesta a no dormir,
con las ideas en el ropero,
la moral, en el cajón,
y en la punta de la cama, una montaña de memoria,
cubierta por mis medias, por tu pantalón...
Tendría helado y Baileys,
tendría cuidado y coraje,
tendría aire acondicionado,
tendría más calor...
Te tendría a tí.
25 de diciembre de 2011
Festivities...
Las fiestas siempre me traen recuerdos raros y conflictivos, acompañados, de vez en vez, de alguna que otra buena ocasión, algún buen momento, sonrisas, brindis, buenos deseos... Y, obviamente, comida. Mucha comida.
Siempre recuerdo las reacciones tardías de mis hermanos a la hora de entender los chistes que se contaban en la mesa, super necesarios para poder cortar con la mala onda despertada casi siempre por mi, por mis comentarios, mi sinceridad, mi obstaculismo, mi choque, mi terquedad, o simplemente mi mala onda (Cada cual tiene sus días...).
Mi viejo...
Mi viejo, siempre al pie del cañon, siempre al tanto de que botones tocar, a quien tener que llamar, con quien tener que hablar, para resolveresos problemas que siempre se presentan a último momento... Que va a faltar comida, que te olvidaste de comprar algo para que tomen los chicos, que te olvidaste de comprar una botella más de vino, que no compramos nada rico para el brindis, que no compraste nada para brindar!! Y tantos otros obstaculos que se presentan cuando el pobre se divierte...
Mi vieja, ídola de cocina, una semana antes de las fiestas clavada frente a la televisión para agarrar la mayor cantidad de recetas posibles, para intentar para la fecha pertinente... Pendiente de que ropa linda teníamos limpia para ese día, complementando nuestro guardarropas con regalos justos y precisos (un par de medias, un pantalón, una remera..), sin dejar a nadie en evidencia de mayor o menor atención, siempre pendiente de los detalles.
Arduo trabajo el de las matronas de antes, Gerentas de Alimentos y Bebidas, Cheff de 16 tenedores, ayudantas de su propia ficción de cocina italiana, alemana, latina, cuyana, patagónica, porteña, campestre... Mucama incansable de quehaceres domésticos, supervisora de orejas limpias y dientes brillantes, Gobernanta de la nave más desordenada del planeta..
Las preparaciones para la comida, la bienvenida de los parientes cuando venían, las llamadas por teléfono para todo el país (y el control previo durante todo el comienzo del mes para reducir el gasto de teléfono al mínimo para poder tirar la chancleta en las fiestas), la entrada gloriosa de los regalos a escondidas, los turnos del baño y la ducha, la previa a la comida, la buena conversación, las anécdotas de años anteriores, LA PIROTECNIA!
Los dientes postizos de la abuela pegados en algún pedazo de pan dulce, el bastón de la abuela al día siguiente (que uno nunca sabe como llegó a la vereda, si la vieja todavía está durmiendo), las camisas quemadas con la pirotecnia, la prevención de las quemaduras, la prevención de los mosquitos, LA PREVENCIÓN! El cuidado de la vieja, los chirlos del viejo, las patadas a los hermanos, las corridas por los pasillos con mis primos, cuando eramos más chicos...
Y.. más tarde.. más grandes..
La tarde entera bañandose a la tropa, fijandose, mi madre, en los detalles más mínimos... la manchita en la camisa de Papá, que tan corta era la pollera de mi hermana, que ropa teníamos para salir a la noche con nuestros amigos, con quienes salíamos, que tanta plata nos podían dar (nunca fue mucha), los regalos de la nona (sobres con 10 pesos, sin discutir), los muñecos durmiendo en un placard, los autitos descanzando en un costado, los libros de la escuela (por mis exámenes) todavía tirados sobre la mesa... Que si nos lleva mi viejo, que me pasa a buscar mengano, que yo bajo caminando, que voy para Grisu (QUE MANERA DE HABER GENTE EN LAS FIESTAS), que yo paso por Moe's, que yo voy derecho a la Cantina...
Tantos lugares, tantos conocidos, tanta gente a salidar...
Que pasarse por las casas de los vecinos con la botella de sidra en la mano, juntarnos en la esquina a tirar un par de "cuetes", privarnos de nuestro sistema nervioso con un litro de tequila entre 5, bajar caminando y cantando hasta el centro, saludando a la gente mientras pasamos...
Y el centro...
Las luces de la Mitre, nunca bien ponderadas... La gente paseando en el auto, porque no querían quedarse en la casa.. Los turistas en la calle, sin saber hacia donde salir corriendo por si pasaba algo... el MAR de gente. Los fuegos artificiales de la Municipalidad en el Centro Cívico, los espectáculos callejeros en las plazas y esquinas, los grupos, las bandas...
Y la noche. La noche, no me deja mentir, fue la más fiel compañera que jamás haya tenido. Siempre dando la nota necesaria para llamar la atención, pero también ayudar a escondernos a quienes buscábamos la oscuridad... Siempre facilitando la soga que ayude a sacarnos de un problema. Siempre acompañando, también, al amigo de la noche que nos espera para escucharnos con nuestros problemas, y enseñarnos a nosotros mismos a escuchar a los demás...
Las estrellas de la noche, iluminando la existencia de la ciudad, con sus polleras y escotes de verano, tan extrañados por todos.. Los pelos al viento, los ojos claros y oscuros que brillaban con el más mínimo gesto, el baile, el calor, el brindis en el Cívico antes de tomar un tequilazo previo al baile.
Si, antes se salía a BAILAR! Yo bailaba toda la noche...
La magia de las fiestas duraba una eternidad, y no nos dábamos cuenta...
Cruzarnos, esa noche de Navidad o Año Nuevo, al chabón con quien nos habiamos jurado la muerte, con quien ya teniamos demasiados cruzes que contar, y muchas más ganas de cruzarnos... Y, esa noche... No importaba. La onda era otra, las sonrisas flotaban por doquier, la alegría de la gente que finalmente dice "Hoy tengo que pasarla bien, cueste lo que cueste"... La gente quería pasarla bien. Los problemáticos tenían sus lugares, los bailarines el de ellos, los Tuning en el playón (como siempre, eso no cambia más..), la variedad de boliches para salir, la posibilidad (sea por plata o conocidos) de hacer una buena gira... Moe's, Mi Casa, Rock Bar, El Teatro, Pata La Vaca, La Cantina, Grisu, Cerebro, By Pass, Rocket, Genux, Pacha, Diversión, Babilonia, MORITZ!.. Tantas noches, tantos lugares, tantos brindis, tantas caras, tantas sonrisas, tantos buenos momentos...
Por eso, en estas fiestas, sobre todo después del año que pasamos... Quiero desearles a todos algo diferente a lo que se ve en las tarjetas de época para poner en el arbolito...
Quiero desearles, en este fin de año y comienzo del próximo, que recordemos quienes somos, que no nos olvidemos de donde venimos, por que cosas pasamos, que problemas resolvimos y cuales quedan pendientes para después... Quiero que recordemos cuantas promesas rompimos y cuantas cumplimos, quiero que recordemos cuantas personas lastimamos y cuantas hicimos felices, aun que más no haya sido un instante... Quiero que tengamos en cuenta nuestro origen.
Recordemos, rememoremos, revivamos, lloremos, cantemos, gritemos, sinriamos todos juntos...
Para eso son las fiestas, no?
Feliz Navidad y un muy buen y próspero Año Nuevo para todos.
Que nadie se sienta fuera.
Siempre recuerdo las reacciones tardías de mis hermanos a la hora de entender los chistes que se contaban en la mesa, super necesarios para poder cortar con la mala onda despertada casi siempre por mi, por mis comentarios, mi sinceridad, mi obstaculismo, mi choque, mi terquedad, o simplemente mi mala onda (Cada cual tiene sus días...).
Mi viejo...
Mi viejo, siempre al pie del cañon, siempre al tanto de que botones tocar, a quien tener que llamar, con quien tener que hablar, para resolveresos problemas que siempre se presentan a último momento... Que va a faltar comida, que te olvidaste de comprar algo para que tomen los chicos, que te olvidaste de comprar una botella más de vino, que no compramos nada rico para el brindis, que no compraste nada para brindar!! Y tantos otros obstaculos que se presentan cuando el pobre se divierte...
Mi vieja, ídola de cocina, una semana antes de las fiestas clavada frente a la televisión para agarrar la mayor cantidad de recetas posibles, para intentar para la fecha pertinente... Pendiente de que ropa linda teníamos limpia para ese día, complementando nuestro guardarropas con regalos justos y precisos (un par de medias, un pantalón, una remera..), sin dejar a nadie en evidencia de mayor o menor atención, siempre pendiente de los detalles.
Arduo trabajo el de las matronas de antes, Gerentas de Alimentos y Bebidas, Cheff de 16 tenedores, ayudantas de su propia ficción de cocina italiana, alemana, latina, cuyana, patagónica, porteña, campestre... Mucama incansable de quehaceres domésticos, supervisora de orejas limpias y dientes brillantes, Gobernanta de la nave más desordenada del planeta..
Las preparaciones para la comida, la bienvenida de los parientes cuando venían, las llamadas por teléfono para todo el país (y el control previo durante todo el comienzo del mes para reducir el gasto de teléfono al mínimo para poder tirar la chancleta en las fiestas), la entrada gloriosa de los regalos a escondidas, los turnos del baño y la ducha, la previa a la comida, la buena conversación, las anécdotas de años anteriores, LA PIROTECNIA!
Los dientes postizos de la abuela pegados en algún pedazo de pan dulce, el bastón de la abuela al día siguiente (que uno nunca sabe como llegó a la vereda, si la vieja todavía está durmiendo), las camisas quemadas con la pirotecnia, la prevención de las quemaduras, la prevención de los mosquitos, LA PREVENCIÓN! El cuidado de la vieja, los chirlos del viejo, las patadas a los hermanos, las corridas por los pasillos con mis primos, cuando eramos más chicos...
Y.. más tarde.. más grandes..
La tarde entera bañandose a la tropa, fijandose, mi madre, en los detalles más mínimos... la manchita en la camisa de Papá, que tan corta era la pollera de mi hermana, que ropa teníamos para salir a la noche con nuestros amigos, con quienes salíamos, que tanta plata nos podían dar (nunca fue mucha), los regalos de la nona (sobres con 10 pesos, sin discutir), los muñecos durmiendo en un placard, los autitos descanzando en un costado, los libros de la escuela (por mis exámenes) todavía tirados sobre la mesa... Que si nos lleva mi viejo, que me pasa a buscar mengano, que yo bajo caminando, que voy para Grisu (QUE MANERA DE HABER GENTE EN LAS FIESTAS), que yo paso por Moe's, que yo voy derecho a la Cantina...
Tantos lugares, tantos conocidos, tanta gente a salidar...
Que pasarse por las casas de los vecinos con la botella de sidra en la mano, juntarnos en la esquina a tirar un par de "cuetes", privarnos de nuestro sistema nervioso con un litro de tequila entre 5, bajar caminando y cantando hasta el centro, saludando a la gente mientras pasamos...
Y el centro...
Las luces de la Mitre, nunca bien ponderadas... La gente paseando en el auto, porque no querían quedarse en la casa.. Los turistas en la calle, sin saber hacia donde salir corriendo por si pasaba algo... el MAR de gente. Los fuegos artificiales de la Municipalidad en el Centro Cívico, los espectáculos callejeros en las plazas y esquinas, los grupos, las bandas...
Y la noche. La noche, no me deja mentir, fue la más fiel compañera que jamás haya tenido. Siempre dando la nota necesaria para llamar la atención, pero también ayudar a escondernos a quienes buscábamos la oscuridad... Siempre facilitando la soga que ayude a sacarnos de un problema. Siempre acompañando, también, al amigo de la noche que nos espera para escucharnos con nuestros problemas, y enseñarnos a nosotros mismos a escuchar a los demás...
Las estrellas de la noche, iluminando la existencia de la ciudad, con sus polleras y escotes de verano, tan extrañados por todos.. Los pelos al viento, los ojos claros y oscuros que brillaban con el más mínimo gesto, el baile, el calor, el brindis en el Cívico antes de tomar un tequilazo previo al baile.
Si, antes se salía a BAILAR! Yo bailaba toda la noche...
La magia de las fiestas duraba una eternidad, y no nos dábamos cuenta...
Cruzarnos, esa noche de Navidad o Año Nuevo, al chabón con quien nos habiamos jurado la muerte, con quien ya teniamos demasiados cruzes que contar, y muchas más ganas de cruzarnos... Y, esa noche... No importaba. La onda era otra, las sonrisas flotaban por doquier, la alegría de la gente que finalmente dice "Hoy tengo que pasarla bien, cueste lo que cueste"... La gente quería pasarla bien. Los problemáticos tenían sus lugares, los bailarines el de ellos, los Tuning en el playón (como siempre, eso no cambia más..), la variedad de boliches para salir, la posibilidad (sea por plata o conocidos) de hacer una buena gira... Moe's, Mi Casa, Rock Bar, El Teatro, Pata La Vaca, La Cantina, Grisu, Cerebro, By Pass, Rocket, Genux, Pacha, Diversión, Babilonia, MORITZ!.. Tantas noches, tantos lugares, tantos brindis, tantas caras, tantas sonrisas, tantos buenos momentos...
Por eso, en estas fiestas, sobre todo después del año que pasamos... Quiero desearles a todos algo diferente a lo que se ve en las tarjetas de época para poner en el arbolito...
Quiero desearles, en este fin de año y comienzo del próximo, que recordemos quienes somos, que no nos olvidemos de donde venimos, por que cosas pasamos, que problemas resolvimos y cuales quedan pendientes para después... Quiero que recordemos cuantas promesas rompimos y cuantas cumplimos, quiero que recordemos cuantas personas lastimamos y cuantas hicimos felices, aun que más no haya sido un instante... Quiero que tengamos en cuenta nuestro origen.
Recordemos, rememoremos, revivamos, lloremos, cantemos, gritemos, sinriamos todos juntos...
Para eso son las fiestas, no?
Feliz Navidad y un muy buen y próspero Año Nuevo para todos.
Que nadie se sienta fuera.
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