Y dormí del otro lado de la cama...
Donde tu aroma todavía permanece, casi intacto.
Donde el colchón todavía guarda tu temperatura.
Donde la almohada todavía tiene alguno de tus pelos.
Donde la cabecera de la cama guarda la marca de tus manos.
Donde tus piernas se entrelazaban con las mías.
Donde mi nariz se hundía en tus rulos.
Donde tu cabeza se guardaba en mi pecho.
Donde tu piel sufrió mis caricias.
Donde mi cuerpo vivió tu llanto.
Donde fuimos uno.
Donde somos dos.
Donde ya no sos.
Donde sigo siendo.
1 de octubre de 2011
28 de septiembre de 2011
Se perfectamente lo que busco, pero decido posponerlo.
No porque sea imposible, sino porque no es lo mejor.
Por qué quiero algo que no es lo mejor? No lo se, pero lo quiero.
Tan desesperadamente como levantarme a la mañana siguiente cuando me acuesto.
Tan intensamente como el cigarrillo después de comer.
Tan fuerte es el deseo... que revienta en mi pecho y me hace volar.
Tan lejos, tan distante, tan ajeno... Y sin embargo lo quiero.
No porque sea imposible, sino porque no es lo mejor.
Por qué quiero algo que no es lo mejor? No lo se, pero lo quiero.
Tan desesperadamente como levantarme a la mañana siguiente cuando me acuesto.
Tan intensamente como el cigarrillo después de comer.
Tan fuerte es el deseo... que revienta en mi pecho y me hace volar.
Tan lejos, tan distante, tan ajeno... Y sin embargo lo quiero.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)