Y dormí del otro lado de la cama...
Donde tu aroma todavía permanece, casi intacto.
Donde el colchón todavía guarda tu temperatura.
Donde la almohada todavía tiene alguno de tus pelos.
Donde la cabecera de la cama guarda la marca de tus manos.
Donde tus piernas se entrelazaban con las mías.
Donde mi nariz se hundía en tus rulos.
Donde tu cabeza se guardaba en mi pecho.
Donde tu piel sufrió mis caricias.
Donde mi cuerpo vivió tu llanto.
Donde fuimos uno.
Donde somos dos.
Donde ya no sos.
Donde sigo siendo.
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