Imagínate mis manos en tu cuello, presionando parejo para mantenerte con vida un poquito más.
Imagínate mis puños, encerrando con fuerza tus brazos para que no te puedas defender.
Imagínate mis dedos, duros como roca a la hora de aplastar, uno a uno, tus huesos.
Imagínate mis ojos, llenos de llanto de dolor por tener que llegar a éste extremo.
Imagínate mis piernas, forcejeando con las tuyas para poder aislar cualquier intento de escape.
Imagínate mi mirada, buscando sobre el estante la tijera que necesito para cortar tu libertad.
Imagínate todo eso antes de intentar ponerme un flechazo, CUPIDO Y LA CONCHA DE TU MADRE, ENANO MAL PARIDO!